La proliferación de neumáticos en el sur de Quintana Roo genera riesgos ambientales y de salud, ante la ausencia de una planta de procesamiento en la región.
Las áreas del sur de Quintana Roo enfrentan un problema ambiental severo debido a la persistencia de cementerios de llantas, que continúan acumulándose en sitios improvisados sin una opción de reciclaje adecuada. Aunque en el norte del estado existe una planta trituradora que permite reutilizar estos residuos, en el sur aún no se ha instalado ninguna infraestructura similar, lo que ha perpetuado la acumulación y generado preocupación entre las comunidades cercanas. La presencia de neumáticos en estos sitios favorece la proliferación de mosquitos y la acumulación de agua estancada, lo que incrementa los riesgos de salud pública. Autoridades ambientales reconocen que la solución radica en ampliar la capacidad de procesamiento de neumáticos en la región, pero actualmente, los neumáticos que ya están almacenados corresponden a la responsabilidad de los municipios. Para mitigar el problema, se han iniciado operativos con comercios que venden neumáticos, con el fin de establecer un sistema de recolección y disposición responsable. Grandes cadenas y pequeños negocios del sector automotriz trabajan en promover una cultura para reducir la proliferación de estos desechos, fomentando la responsabilidad compartida en la gestión de residuos. La ausencia de una planta en el sur mantiene en pie un reto que requiere inversión y colaboración para evitar impactos ambientales y en la salud de la población.
