Autoridades y sector privado avanzan en la incorporación de la jornada de 40 horas a la Constitución, con el objetivo de mejorar condiciones laborales y productividad.
En las últimas semanas, las autoridades mexicanas y diferentes representantes del sector empresarial han llevado a cabo negociaciones para formalizar la reducción de la semana laboral a 40 horas, una medida que busca equilibrar mejor la vida laboral y personal de los trabajadores. Se espera que en los próximos días se confirme la incorporación de esta reforma en el marco constitucional, con vistas a promover un entorno laboral más justo y competitivo a nivel nacional. La propuesta será presentada junto con una revisión del salario mínimo, cuya actualización aún está en discusión y podría hacerse efectiva a principios de 2026, en línea con incrementos anteriores de entre 12 y 22%. La implementación progresiva de estos cambios busca atender las particularidades de sectores productivos diversos y garantizar certidumbre jurídica, especialmente para las empresas familiares. La semana pasada, diferentes cámaras empresariales expresaron su apoyo para asegurar reglas claras en la transición y reforzar el compromiso de hacer compatible la economía formal con mayores beneficios para los empleados. La reducción de horas laborales es considerada una estrategia clave para mejorar la salud mental y aumentar la productividad en el trabajo, en un contexto donde muchos sectores han realizado programas piloto para adaptarse a esta nueva dinámica.
