A pesar de la percepción de un aumento en enero, la temporada más activa para empeños ocurre en los meses siguientes, vinculada a la recuperación económica postfinanciera.
A lo largo de dos décadas, las casas de empeño en el país han evidenciado que el período de mayor movimiento en las operaciones prendarias no es en el mes de enero, sino en febrero y marzo. Aunque tradicionalmente se asocia esa temporada con un incremento en la demanda de financiamiento rápido, factores económicos y de consumo indican que las solicitudes aumentan significativamente después de las primeras semanas del año.
El incremento en las transacciones prendarias está relacionado con la dispersión de pagos y finanzas personales al cierre del ejercicio anterior. Muchas familias ajustan sus finanzas que, tras cumplir con los gastos del fin de año, conservan recursos limitados, reactivando la necesidad de obtener préstamos en esta segunda etapa del ciclo anual. En promedio, un pignorante obtiene alrededor de mil pesos por prenda, con un plazo de cuatro semanas para recuperar su artículo empeñado.
En los últimos años, la industria prendaria ha enfrentado retos derivados de la pandemia, pero ha mostrado signos de recuperación, alcanzando niveles similares a los de antes de la crisis sanitaria. Actualmente, las casas de empeño gestionan aproximadamente 61 millones de transacciones cada año, por un valor cercano a 73 mil millones de pesos. Entre los artículos más pignorados destacan productos electrónicos como pantallas, computadoras, tabletas y teléfonos móviles, que representan la mayor proporción en este mercado, seguida por vehículos y joyería con contenido de oro.
El sector confirma que la tendencia estacional se mantiene y que la actividad crece a partir de la segunda semana de febrero, prolongándose hasta finales de marzo, reflejando un patrón de consumo y financiamiento que responde a las necesidades económicas de las familias en diferentes épocas del año.
