Ciudad de México. – El año 2025 se perfila como uno de los más cálidos registrados a nivel mundial, con varias regiones experimentando temperaturas récord. Asia Central, el Sahel en África y el norte de Europa destacaron por sus anomalías térmicas, según análisis de datos del programa europeo Copernicus y un estudio independiente de la AFP.
A nivel global, 2025 se posicionará como el tercer año más caluroso, superado únicamente por 2024 y 2023. Sin embargo, esta media esconde récords absolutos en zonas específicas, donde las temperaturas superaron significativamente los promedios históricos.
En Asia Central, países como Tayikistán experimentaron las temperaturas más anómalas del mundo, superando en más de 3°C sus promedios estacionales. Desde mayo hasta noviembre, con una sola excepción, Tayikistán rompió su récord mensual de temperatura cada mes. Kazajistán, Irán y Uzbekistán también registraron incrementos de entre dos y tres grados por encima de la media.
La región del Sahel y África Occidental, incluyendo Malí, Níger, Nigeria, Burkina Faso y Chad, sufrieron temperaturas entre 0.7°C y 1.5°C superiores a la media estacional, cifras inusuales para estas latitudes. Nigeria registró su año más cálido, mientras que otros países de la zona se encuentran entre los cuatro más cálidos de su historial.
Europa no fue la excepción. Una decena de países europeos podrían batir su récord anual, en particular debido a un verano atípico. Suiza y países de los Balcanes registraron temperaturas estivales hasta tres grados por encima de la media. España, Portugal y Reino Unido vivieron sus peores veranos, con incendios masivos y sequías.
El norte de Europa, aunque inicialmente menos afectado por la ola de calor continental, experimentó un otoño inusualmente cálido. Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia se sitúan entre los dos años más cálidos de los que se tienen registros.
Estos fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes, y científicos advierten que episodios de calor extremo se han vuelto casi diez veces más probables desde 2015, vinculando estos eventos al cambio climático provocado por la actividad humana. Las regiones del Sahel son especialmente vulnerables, enfrentando además conflictos, inseguridad alimentaria y pobreza.
