Diputados afines a Morena trabajan en una iniciativa para evitar la alternancia en la Mesa Directiva, poniendo en riesgo acuerdos legislativos y el funcionamiento del Congreso.
En el Congreso de la Unión, un grupo de legisladores vinculados a Morena ha comenzado a impulsar una propuesta que modificaría la Ley Orgánica del Congreso para mantener la presidencia de la Cámara de Diputados sin la necesidad de rotarla entre las fuerzas políticas. Esta iniciativa surge ante la oposición que generó en algunos sectores la designación de Kenia López Rabadán como presidenta de la Mesa Directiva, en septiembre pasado.
Desde diversos sectores del partido en el poder, se argumenta que con la modificación legal sería posible extender la gestión de la actual directiva hasta el final del período legislativo. La propuesta, si se aprueba, requeriría solo una mayoría absoluta en el pleno, simplificando el proceso y debilitando el sistema de rotación establecido para promover la equidad entre las diferentes fuerzas políticas.
Es importante contextualizar que la rotación en la presidencia de la Cámara de Diputados busca fomentar la representatividad y evitar concentraciones de poder en un solo grupo. Sin embargo, algunos miembros de Morena consideran que mantener una continuidad podría facilitar la aprobación de proyectos y reformas clave para su agenda política.
Este escenario genera incertidumbre sobre la estabilidad del equilibrio de poderes en el Congreso. De materializarse, la bancada mayoritaria podría consolidar una gestión prolongada en la presidencia de San Lázaro, lo que podría afectar la dinámica de la oposición y el proceso legislativo en su conjunto. La oposición y expertos en política interpretan la medida como un intento de consolidar el control en la cámara baja y limitar la participación de otros grupos políticos en la conducción.
