El candidato libertario asistió en secreto a un evento en la cárcel de Ezeiza, siendo oculto en la tercera fila para evitar su reconocimiento público.
En un acto realizado en el penal de Ezeiza, Javier Milei permitió que su rival interno, José Luis Espert, asistiera de manera discreta, escondiéndolo en la tercera fila de la audiencia. La presencia de Espert en el evento fue deliberadamente oculta durante la transmisión oficial, en un intento de minimizar su exposición pública. El evento contó con la participación de Patricia Bullrich, quien encabezó un anuncio junto a Milei para impulsar un proyecto de endurecimiento de penas en el Código Penal.
Este episodio refleja las tensiones internas en la candidatura libertaria, donde la imagen y percepción pública se consideran clave para fortalecer la campaña. La estrategia de ocultar a Espert en un entorno mediático responde a posibles diferencias internas o preocupaciones políticas frente a la competencia dentro del mismo espacio. La semana anterior, la administración gubernamental consideró incluso retirar a Espert de esta misma actividad, pero finalmente optó por una solución intermedia, evitando que su figura fuera claramente visible en la transmisión televisiva, lo que generó críticas por falta de transparencia y unidad en el oficialismo.
Entender el contexto de estas maniobras internas es importante para analizar la dinámica política de los principales candidatos en una contienda que cada vez se vuelve más competitiva. Los movimientos estratégicos en la exposición pública buscan consolidar las alianzas y definir las imágenes de los protagonistas en un escenario electoral cada vez más complejo y mediático.
