El apoyo de legisladores vinculados a gobernadores como Jalil, Jaldo y Passalacqua se asegura mediante la distribución de fondos de ATN antes de la votación en Diputados.
En un movimiento estratégico, el Gobierno Nacional intensificó las negociaciones con gobernadores peronistas para facilitar la aprobación del Presupuesto 2026 en la Cámara de Diputados. Para ello, se conformó una comisión de presupuesto con una estructura que refleja una alianza pragmática, integrando representantes de distintos bloques y regiones. La composición, que incluye a diputados leales a gobernadores como Raúl Jalil de Catamarca, Osvaldo Jaldo de Tucumán y Hugo Passalacqua de Misiones, se definió tras largas deliberaciones y busca consolidar un bloque de apoyo que trascienda las tradicionales líneas partidarias.
Este enfoque de negociaciones también implicó la entrega de fondos anticipados mediante transferencias de recursos de Administración Central de Tierra y Vivienda (ATN). Se concretó un giro de aproximadamente 20 mil millones de pesos a Tucumán, en un contexto donde la distribución de fondos es clave para garantizar votos y cerrar acuerdos políticos en un escenario de alta tensión legislativa. La transferencia de recursos, además de ser una herramienta de negociación, refleja la importancia de los fondos públicos en el fortalecimiento de pactos políticos internos y en la influencia de los gobernadores en la toma de decisiones nacionales.
Contextualmente, la cercanía del proceso legislativo y las prórrogas en las sesiones extraordinarias obliga al Gobierno a buscar formas de asegurar la aprobación sin mayores obstáculos. La estrategia incluye ofrecer beneficios concretos a los aliados en el Congreso, particularmente en un panorama donde los bloques como Provincias Unidas, liderado por Gisela Scaglia, aún no han definido formalmente sus integrantes, limitando la predictibilidad del apoyo parlamentario. La situación revela la complejidad de las negociaciones y la influencia que continúan teniendo los recursos estatales en las alianzas políticas a nivel federal.
Este escenario también pone en evidencia cómo las gestiones de los distintos actores políticos y las transferencias de fondos contribuyen a definir el futuro del proceso presupuestal en un contexto de incertidumbre marcado por las tensiones internas en diferentes bloques y la dinámica de apoyo de los gobernadores. La aprobación del presupuesto, en definitiva, dependerá de la capacidad de Milei y sus aliados para consolidar estos apoyos claves, con el financiamiento como pieza angular en la negociación.
