Michoacán, México. – El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha expandido hacia actividades extractivas con devastadores efectos ambientales, incluyendo tala clandestina y cultivo de aguacate. Este crecimiento está ligado a la cooptación de mafias locales que lo apoyan.
La organización criminal ha diversificado sus fuentes de ingreso, implementando extorsiones a pescadores y explotando minas en áreas protegidas. La fabricación de drogas sintéticas y el robo de combustibles representan sus ganancias más significativas, impactando gravemente los ecosistemas.
Comunidades afectadas han denunciado actos violentos por parte del cártel hacia defensores que luchan por proteger sus territorios. Este patrón de violencia se ha intensificado, con amenazas y asesinatos dirigidos a quienes se resisten a los despojos por parte del CJNG.
Expertos han señalado que la expansión del cártel abarca no solo el narcotráfico, sino también el control sobre actividades legales e ilegales que generan impactos socioambientales profundos. Esta estrategia les permite asegurar un ingreso adicional mientras consolidan su poder en diversas regiones.
La situación sigue evolucionando, y las comunidades esperan acciones efectivas para confrontar al cártel y restaurar su autonomía. La sustentabilidad y la seguridad siguen siendo una lucha continua frente a las prácticas depredadoras impuestas por el CJNG.

