El diputado nacional desmiente disputas internas y destaca la posible relevancia de su rol en el partido provincial en medio de encaramientos políticos en el conurbano. La postulación de Máximo Kirchner para retomar la dirigencia del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Buenos Aires ha generado interés en el escenario político local. Aunque circulan versiones que indican enfrentamientos internos y aspiraciones de figuras como Verónica Magario y algunos intendentes del conurbano, el legislador negó cualquier disputa abierta por el liderazgo del partido. Explicó que no existen novedades oficiales respecto al proceso electoral interno y calificó como operaciones aquellas versiones que buscan desestabilizar su figura. La elección de la conducción del PJ bonaerense, cuya fecha límite para llamar a elecciones venció a mediados de octubre, es vista como un elemento clave para la estrategia política en la provincia. El mandato de Máximo Kirchner vence en diciembre, y su posible recuperación en el cargo sería interpretada como una señal de fortaleza del sector kirchnerista, especialmente frente a los movimientos internos vinculados a la gestión de Axel Kicillof y otros actores del conurbano. La batalla por el control del partido refleja las tensiones que atraviesan las principales fuerzas del peronismo en un contexto de reconfiguración política y reacciones a los recientes resultados electorales. Desde diferentes sectores del oficialismo bonaerense, la disputa continúa entre quienes respaldan a Magario, con el apoyo del gobernador Kicillof, y aquellos que buscan reforzar la figura de Máximo como referente del kirchnerismo en la provincia. La situación evidencia la complejidad del escenario interno peronista, donde las estrategias de liderazgo y las alianzas juegan un papel determinante en la coyuntura política.
