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Maribel Guardia revela cómo encontró a su hijo Julián Figueroa muerto

Maribel Guardia revela en una emotiva entrevista cómo encontró muerto a su hijo Julián Figueroa y comparte su proceso de duelo y fe en medio del dolor.

Por Redacción3 min de lectura
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La actriz y conductora comparte detalles emocionales del momento en que halló sin vida a su hijo, en una entrevista que conmueve a México

Maribel Guardia, reconocida actriz, cantante y conductora de televisión en México, decidió romper el silencio sobre un tema sumamente doloroso: la muerte de su hijo, Julián Figueroa. A más de dos años de aquella trágica pérdida, la artista ofreció una entrevista en la que compartió detalles inéditos sobre cómo se enteró del fallecimiento de su único hijo, fruto de su relación con el también difunto cantante y compositor Joan Sebastián. La narración, marcada por la emoción y la tristeza, ha conmovido profundamente a la audiencia y ha generado diversas reacciones en redes sociales.

Durante su participación en el podcast “Chingona Mente”, conducido por la periodista Adriana Gallardo, Guardia relató de manera detallada el momento en que encontró el cuerpo sin vida de Julián Figueroa. La actriz explicó que aquel día se encontraba en el teatro ofreciendo una función de la obra “Lagunilla mi barrio”, cuando recibió la llamada que cambiaría su vida para siempre. La noticia llegó inesperadamente y, en un acto de desesperación, la artista reaccionó aventando el teléfono contra el vidrio del coche, casi estrellándolo, en un intento de asimilar la noticia.

“Ese domingo que mi hijo murió, cuando terminó la función… ese día cuando llegué a mi casa, mi hijo estaba muerto… me dicen: ‘Julián está muerto’ y yo agarré el teléfono y lo aventé contra el vidrio del carro, no nos estrellamos de milagro”, afirmó la actriz entre lágrimas. La crudeza de su relato refleja el impacto emocional que le produjo aquella noticia, marcada por la incredulidad y el dolor profundo. Guardia continuó describiendo el momento en que entró en la habitación de su hijo y lo encontró sin vida, señalando que, al verlo, pensó que simplemente estaba dormido.

La artista detalló que, al ingresar a la habitación, vio a Julián con las piernas cruzadas, en paz, con los ojos cerrados. Para ella, en ese instante, parecía que todavía dormía, lo que hizo que el golpe emocional fuera aún más devastador. “Fue muy duro para mí, muy duro para mí…”, expresó conmovida, sin poder contener el llanto. La escena, que quedó grabada en su memoria, marcó un antes y un después en su vida, y aún hoy, más de dos años después, el dolor persiste.

En la misma entrevista, Guardia abordó su reacción espiritual ante la pérdida. Como devota de la Virgen de Guadalupe, compartió que al momento de encontrar el cuerpo de su hijo, se dirigió a la imagen en su casa y, en un acto de desesperación, le reclamó por la muerte de Julián. “Yo tengo una Virgen de Guadalupe en la sala de mi casa, entonces llegué y le dije: ‘Quería reclamarle, quería reclamarle que por qué, si yo siempre le pedía por mi hijo, y ese mismo día se lo había pedido, mi hijo estaba muerto’”, confesó la artista.

A pesar de su enojo inicial, Guardia aclaró que poco después se arrepintió y pidió perdón a la Virgen. Reconoció que nadie puede comprender totalmente el dolor de perder un hijo, solo una madre que ha experimentado esa pérdida puede entender la magnitud del sufrimiento. “Me hincé, recé y le pedí perdón, pero perder un hijo no hay palabras, solo una madre lo puede entender”, afirmó.

La actriz también reflexionó sobre cómo el dolor ha sido una constante en su vida desde aquel día. Aunque el sufrimiento no desaparece, Guardia aseguró que ha logrado canalizar esa tristeza en una fuerza que le permite seguir adelante. “El dolor duele todos los días y todos los días pienso en él y su ausencia es fuertísimo para mí”, dijo. Sin embargo, también expresó que su hijo quisiera que ella continuara con su vida y que, por ello, ha decidido honrar su memoria en su trabajo y en su fe.

Guardia afirmó que el dolor tiene un poder transformador y que, si bien es difícil, puede convertirse en un motor de aprendizaje y crecimiento personal. “Cada cosa que nos pasa en la vida podemos aprender de ella”, concluyó la cantante, dejando en claro que su historia es un testimonio de resiliencia y amor filial.

*Con información de Milenio.

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