En el diálogo, las presencias de Brasil y México expresaron su intención de mantener la colaboración enfocada en el bienestar del país sudamericano y del área geográfica circundante. La Presidencia brasileña emitió un comunicado detallando que ambos líderes “repudiaron los ataques contra la soberanía venezolana” y rechazaron “cualquier visión que pueda implicar en la ya superada división del mundo en zonas de influencia”.
La conversación también sirvió para reiterar la defensa del multilateralismo, el derecho internacional y el libre comercio. En este sentido, Sheinbaum y Lula compartieron la preocupación por el uso de la fuerza contra un país suramericano, calificándolo como una violación al derecho internacional y a la soberanía de Venezuela.
Ambos presidentes coincidieron en que la situación de Venezuela debe resolverse exclusivamente a través de medios pacíficos, negociación y el respeto a la voluntad de su pueblo. En este contexto, saludaron el anuncio de la liberación de presos políticos venezolanos y extranjeros.
La Presidencia brasileña también informó que Lula abordó la situación de Venezuela en conversaciones similares con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con quienes también condenó el uso de la fuerza sin amparo en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. Lula enfatizó que el destino de Venezuela debe ser decidido soberanamente por su pueblo y que Sudamérica debe continuar siendo una zona de paz. Ambos gobernantes coincidieron en la necesidad de una reforma en las instituciones de gobernanza global.
