La dirigente de Morena culpa a la oposición de promover acusaciones infundadas y reafirma que en su movimiento no hay impunidad si hay pruebas La secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, afirmó que el partido Morena enfrenta una campaña de desprestigio impulsada por intereses políticos. La dirigente argumentó que las recientes acusaciones contra la diputada Araceli Browe, así como las polémicas que involucran a Andrés Lopez Beltrán y Adán Augusto López, son parte de una estrategia para dañar la reputación del movimiento. En torno a las investigaciones financieras relacionadas con la diputada, Alcalde explicó que, en un proceso coordinado entre Estados Unidos y las autoridades mexicanas, se revisaron cuentas sin encontrar evidencias de lavado de dinero, y que las decisiones finales corresponden a las autoridades estadounidenses tras su análisis. Además, resaltó que cualquier acusación concreta debe estar respaldada por evidencia sólida y que su movimiento emprendió acciones legales contra Hernán Bermúdez, quien se encuentra bajo proceso y en prisión, reafirmando que no se protege a nadie si se comprueban delitos. Aunado a ello, Alcalde señaló que las acusaciones contra los hijos del expresidente López Obrador son infundadas y que en sus investigaciones se busca determinar quiénes usan indebidamente sus nombres para promover amparos contra la Fiscalía General de la República (FGR). La funcionaria destacó que, en Morena, cualquier acto ilícito será investigado y sancionado, promoviendo la justicia sin excepciones, siempre que existan pruebas firmes que acrediten los hechos. Desde su perspectiva, la ofensiva en su contra y contra miembros de su movimiento responde a intereses políticos, y reclamó una investigación imparcial y basada en la ley, rechazando cualquier forma de impunidad. Entendió que las acusaciones sin sustento solo buscan generar confusión y dañar la estabilidad del partido y sus dirigentes.
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