La gestión de la mandataria ha resistido desafíos políticos y sociales, consolidando un respaldo mayoritario pese a la polarización.
Desde que asumió la presidencia de México en octubre de 2024, la mandataria ha enfrentado retos significativos que han definido su administración. Entre ellos destacan la lucha contra la violencia persistente en distintas regiones del país, las tensiones diplomáticas con Estados Unidos y la implementación de reformas estructurales clave, como la judicial. La elección judicial llevada a cabo en junio de 2025 generó debates intensos y reflejó la polarización política en torno a su liderazgo.
A pesar de estas dificultades, recientes sondeos revelan un respaldo ciudadano estable, con una aprobación del 76%. Este nivel de apoyo, registrado hasta finales de agosto de 2025, es comparable al inicial y demuestra una base sólida de confianza en su trabajo al frente del Ejecutivo. La preferencia pública ante su gestión se mantiene fuerte, incluso en un contexto de controversias.
Para construir estos datos más confiables, el análisis se realizó mediante un modelo bayesiano que integra diferentes encuestas, ofreciendo una estimación precisa del respaldo actual. Estos resultados confirman que su liderazgo continúa siendo relevante en el escenario político nacional, permitiéndole consolidar su influencia en medio de los desafíos del país.
