El Gobernador busca consolidar apoyo en medio de negociaciones que podrían implicar desplazamientos de ministros ligados a La Cámpora ante posibles votos en contra del presupuesto provincial.
La discusión sobre la aprobación del presupuesto de la provincia de Buenos Aires se ha convertido en un escenario de alta tensión política, poniendo a prueba la unidad del peronismo en un momento clave. La negociación en marcha, que podría extenderse por un mes, contempla la posible sustitución de ministros asociados a la agrupación La Cámpora si sus legisladores no respaldan el proyecto. Los intentos por garantizar los votos necesarios están vinculados a demandas de mayor apoyo para los municipios y la resistencia de sectores del kirchnerismo a ceder puntos en el reparto financiero. La oposición exige fondos fijos para los intendentes, especialmente en un contexto de crisis económica y severa fragilidad financiera en numerosos distritos. La situación recuerda episodios anteriores en los que la coalición política no logró acuerdos firmes, generando incertidumbre en la gestión y en la relación interna del Frente de Todos. La estrategia de Kicillof busca fortalecer su posición para afrontar los desafíos presupuestarios y mantener el control político en un escenario complejo, donde el equilibrio entre diferentes facciones es fundamental para definir los próximos pasos del gobierno provincial.
