El movimiento global busca disminuir el uso de plásticos de un solo uso y fortalecer prácticas sostenibles Cada mes de julio, más de 300 millones de personas en todo el mundo participan en el reto Julio sin Plástico, una iniciativa que surgió en 2011 cuando la australiana Rebecca Prince-Ruiz visitó una planta de reciclaje y se impresionó por la cantidad de residuos plásticos que allí se procesaban. Desde su inicio, hace 14 años, esta campaña ha evolucionado hasta convertirse en un movimiento global que invita a las personas a reflexionar sobre sus hábitos de consumo y a reducir el uso de plásticos de un solo uso. Este reto ha logrado captar la atención de diferentes comunidades, que buscan disminuir su impacto ambiental mediante acciones concretas. La iniciativa busca sensibilizar a la población sobre la importancia de reducir los residuos plásticos en su vida cotidiana y promover prácticas responsables. La participación masiva en julio refleja la creciente conciencia sobre la problemática del plástico en el medio ambiente, además de motivar cambios en los comportamientos personales y colectivos. Expertos en economía circular coinciden en que la solución a la contaminación por plásticos requiere un enfoque que vaya más allá de simplemente eliminar estos materiales. Montserrat Ramírez, especialista en economía circular, señala que es fundamental abordar el problema desde una perspectiva integral. Ella explica que los problemas complejos, como la contaminación plástica, no se resuelven con soluciones simplistas, sino considerando toda la cadena de producción y consumo. La especialista destaca que, al hablar de plástico, es necesario entender toda la historia del material, considerando el sistema completo y tomando decisiones basadas en evidencia y análisis de ciclo de vida. Solo así, sostiene, se podrá avanzar hacia un modelo verdaderamente sostenible y responsable con el medio ambiente. La visión integral es clave para diseñar estrategias que sean efectivas y durader
