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La transición de Insabi a IMSS-Bienestar enfrenta fallas y desafíos financieros

La transición de Insabi a IMSS-Bienestar presenta fallas por falta de recursos y transparencia, afectando la atención médica en varias regiones del país.

Por Redacción1 min de lectura
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La reducción presupuestal y la poca transparencia complican la evaluación del sistema de salud en México

La transferencia del esquema de atención sanitaria de Insabi a IMSS-Bienestar ha presentado múltiples dificultades, principalmente por el corta plazo de implementación y por la desvinculación de servicios privados, lo que ha provocado desabasto de medicamentos y afectaciones en la atención médica en varias regiones del país. La disminución de recursos federales, incluso cuando se buscaba ampliar la cobertura, ha limitado la disponibilidad de fondos necesarios para atender a un mayor número de pacientes y patologías. Además, la opacidad en la gestión del nuevo sistema impide realizar un seguimiento claro de su funcionamiento, pues no existen datos precisos sobre el volumen de consultas o el gasto público destinado, lo que dificulta evaluar si ha habido mejoras en el acceso a la salud. Paralelamente, varias entidades federativas, como Aguascalientes y Jalisco, permanecen fuera del sistema, lo que plantea la necesidad de repensar el modelo de seguridad social en México. Expertos sugieren que la creación de un financiamiento conjunto y una integración real de los servicios podrían garantizar una atención más equitativa y eficiente. Aunque la propuesta de un Sistema Nacional de Salud Único busca avanzar en esta dirección, todavía requiere de una visión más ambiciosa para lograr una verdadera interoperabilidad y unificación del sistema sanitario público en el territorio nacional.

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