Agricultores en Jalisco levantan la voz ante la discrepancia entre el costo de producción y el valor de venta de tortillas, alertando sobre una situación que afecta a toda la cadena alimentaria.
En diversas regiones del estado de Jalisco, los agricultores y productores de maíz manifestaron su preocupación por la brecha entre el precio que reciben por su cosecha y el valor final en el mercado. Mientras venden el kilogramo de maíz en aproximadamente cinco pesos, las tortillas de venta al público alcanzan los treinta pesos, lo que refleja una gran diferencia en la cadena de valor. La situación ha generado inquietud entre los campesinos, quienes aseguran que los precios establecidos por las autoridades federales no cubren los costos reales de producción, dejando a muchos en pérdidas o con márgenes de ganancia insuficientes para sostener sus actividades.
En un contexto de protestas y bloqueos en varias carreteras de la región, agrupaciones de productores señalaron que no solicitan ayudas directas al gobierno, sino una regulación más justa por parte de las industrias harineras, responsables de procesar el maíz para la venta de productos finales. La inconformidad surge además porque consideran que las políticas oficiales no tomaron en cuenta el valor real del trabajo agrícola ni las circunstancias del sector, poniendo en riesgo la sustentabilidad de muchas comunidades rurales.
Este conflicto refleja una problemática más amplia que afecta a productores en varias partes del país, evidenciando la necesidad de mecanismos que aseguren precios justos y transpariencia en la distribución de beneficios en toda la cadena alimentaria, desde el campo hasta la mesa del consumidor.
