La confirmación de un caso reciente de rabia en un hombre de 68 años en Tonila subraya la importancia de la vacunación y el cuidado con animales silvestres y domésticos.
En un caso que refleja la persistencia del riesgo zoonótico en la región, se ha confirmado la muerte de un hombre en Jalisco debido a una infección por rabia. La víctima, originaria del municipio de Tonila y de 68 años, estuvo en contacto con un bovino enfermo en mayo pasado, lo que le llevó a presentar síntomas iniciales como fatiga, entumecimiento y malestar en la zona de la mordida. La enfermedad fue diagnosticada en agosto, tras su ingreso en un hospital particular en Colima, donde el equipo médico confirmó que padecía rabia, una enfermedad viral de alta gravedad que afecta al sistema nervioso central y puede ser mortal si no se trata a tiempo.
Tras la notificación, las autoridades sanitarias de Jalisco, en colaboración con instituciones estatales y federales, implementaron un protocolo de control en la zona. Se llevaron a cabo acciones de vigilancia epidemiológica, vacunación de animales de compañía, esterilización de perros y gatos, además de seguimiento a los contactos del paciente para evitar la propagación de la enfermedad. El hombre falleció en el Instituto Mexicano del Seguro Social en Colima, y las muestras enviadas al Laboratorio de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica confirmaron finalmente el contagio por rabia.
Aunque en México la rabia humana por mordedura de perros se considera essentially erradicada desde hace décadas, otros vectores como quirópteros siguen siendo la principal fuente de transmisión en casos excepcionales. Desde 1996, solo se han registrado ocho casos en humanos, siendo el último en 2022 en el municipio de El Salto, en un contexto diferente de trasmisión por animales silvestres. La Secretaría de Salud recomienda mantener las vacunas de mascotas al día y respetar la fauna silvestre, además de acudir inmediatamente a un centro de salud en caso de mordedura o contacto con animales sospechosos.
Es importante mantener la vigilancia y la prevención, ya que la rabia sigue siendo una enfermedad grave y potencialmente mortal. La vacunación y las medidas de control en animales domésticos y silvestres son las mejores armas para reducir riesgos y proteger la salud pública.
