A pesar de los preparativos para el evento deportivo más importante del año, en Jalisco prevalece una grave problemática de desapariciones y hallazgos clandestinos. Mientras Jalisco se prepara para recibir a miles de espectadores en el Mundial de Fútbol 2026, la crisis de desapariciones y fosas clandestinas en el estado continúa sin control. En 2025, se han reportado al menos ocho nuevos sitios con restos humanos, algunos encontrados incidentalmente durante construcciones o por denuncia ciudadana, evidenciando una problemática que se ha intensificado en los últimos años. La región de Zapopan, sede del estadio donde se disputarán partidos, registra una de las mayores cifras de desapariciones en el estado, con más de 2,200 personas aún sin localizar. A nivel estatal, la cifra oficial de personas desaparecidas supera las 15,900 y aún crece, mientras que las investigaciones y recursos para identificar cuerpos siguen siendo insuficientes. La fragmentación de restos óseos y la segmentación de cadáveres dificultan aún más las tareas forenses, extendiendo la angustia de las familias. La mayoría de las fosas son descubiertas por colectivos de búsqueda y familias, ya que las instituciones gubernamentales mantienen una participación limitada en la localización y reconocimiento de los sitios. Expertos y activistas insisten en que la falta de tecnología avanzada, recursos adecuados y una política pública efectiva perpetúan el problema. La impunidad y la ausencia de investigaciones completas fomentan un círculo vicioso en el que no se sanciona a los responsables ni se previene la aparición de nuevas fosas. La historia reciente muestra que, pese a cifras oficiales que intentan reducir la percepción de gravedad, la realidad en Jalisco es que la desaparición y enterramiento clandestino de individuos continúa, sembrando dolor en muchas familias y poniendo en evidencia la urgencia de políticas serias de atención y prevención. Es relevante contextualizar que, en un momento en que el pa
Temas:
