La desaparición de la cuestionada Comisión Reguladora de Energía genera incertidumbre en el sector, frenando proyectos y afectando capacidades instaladas.
El sector de generación distribuida con paneles solares en México ha enfrentado un periodo de pausa desde la desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), institución responsable de regular este mercado. Aunque históricamente ha sido uno de los segmentos menos afectado por reformas, la transición hacia un nuevo regulador y las dudas sobre las futuras reglas han generado una tendencia de desaceleración en inversiones y nuevos proyectos. Durante los primeros seis meses del año, las operaciones registraron una caída significativa, alimentada por la desconfianza y los retrasos en trámites administrativos, que han llevado a algunos estados a reducir su capacidad instalada respecto a años anteriores.
A pesar de ello, el interés por la generación distribuida en techos sigue siendo fuerte en sectores específicos, como hogares con tarifas elevadas y pequeños negocios energéticos, donde la inversión en paneles solares representa una estrategia para reducir costos y mantener la competitividad. Estados como Jalisco, Nuevo León y Chihuahua lideran en capacidad instalada, beneficiándose de una cadena de suministro consolidada y un mercado robusto.
El cambio importante en la regulación es el incremento del umbral máximo para instalaciones: ahora puede alcanzarse hasta 700 kilowatt, frente a los 500 anterior. Con ello, proyectos de mayor escala podrán continuar sin requerir permisos adicionales, incentivando un posible repunte de inversiones en parques industriales, centros comerciales y desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, la incertidumbre persiste debido a que las reglas secundarias de la Ley del Sector Eléctrico aún están en elaboración, y su contenido será determinante para la recuperación del sector.
El interés por tecnologías alternativas como la energía eólica o biomasa también se mantiene, aunque la solar continúa dominando por su economía y facilidad de mantenimiento. La expectativa del mercado es que, con la definición clara de las regulaciones y la consolidación del nuevo marco institucional, la generación distribuida retome su crecimiento en la segunda mitad del año, revirtiendo la tendencia a la pausa que prevalece actualmente.
Este escenario refleja los desafíos regulatorios que enfrentan los sectores de energías renovables en México, donde la estabilidad normativa es clave para estimular la inversión y alcanzar los objetivos de sostenibilidad y diversificación energética del país.
