La oposición señala carencias en accesibilidad y conectividad en la inauguración de la nueva línea en Guadalajara.
La reciente apertura de la línea 4 del sistema de tren ligero en Guadalajara, Jalisco, ha sido objeto de críticas por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque la obra representa una expansión importante del transporte público en la ciudad, evidencias de pendientes en infraestructura y accesibilidad han generado cuestionamientos sobre su planificación y ejecución.
Expertos y representantes del PRI señalan que, en medio de la inauguración, persisten deficiencias en detalles fundamentales como los elevadores para personas con discapacidad y la interconexión con otras líneas del sistema de transporte. La falta de una infraestructura adecuada limita la inclusión y transportabilidad para adultos mayores y personas con movilidad reducida, agravando los retos de movilidad en una ciudad en crecimiento.
Desde su perspectiva, el modelo actual de desarrollo de la línea 4 refleja un esquema de deuda y opacidad, donde las decisiones parecen centrarse en la rapidez de la puesta en marcha, sin atender por completo las necesidades de los usuarios. Además, se advierte que la llamada línea 5, que inicialmente se planeaba como un tren, podría funcionar en forma de BRT (bus rápido), generando dudas sobre el cumplimiento de los planes de expansión del transporte ferroviario en la región.
Este debate se inscribe en un contexto de discusión sobre la inversión pública en sistemas de movilidad sustentable y accesible en Jalisco. La importancia de estos proyectos radica en su potencial para transformar la movilidad urbana, reducir la congestión vial y mejorar la calidad de vida de los habitantes, aspectos que requieren atención cuidadosa y planificación integral para evitar futuras deficiencias.
