La Justicia ordena supervisión constante en la residencia del expresidente para evitar intentos de fuga antes del proceso judicial crucial.
La Justicia brasileña ha dispuesto una vigilancia ininterrumpida en el domicilio del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario desde agosto, en la antesala de un juicio que podría consolidar su condena por su participación en un intento de golpe de Estado. La medida, avalada por una autoridad del Supremo, busca prevenir esfuerzos del exmandatario por abandonar el país, especialmente con el juicio programado para principios de septiembre. Aunque la Policía Federal no ha sido explícita sobre el uso de medidas intrusivas, se ha dejado a criterio del cuerpo policial la utilización de armas no uniformadas para garantizar la seguridad, siguiendo las directrices del juez encargado del caso.
El contexto político en Brasil se ha intensificado, con registros de actividades vinculadas a Bolsonaro en torno a un posible pedido de asilo en Argentina, además de ataques recientes de sus seguidores hacia la figura del juez. La decisión también responde a una solicitud del liderazgo del Partido de los Trabajadores para reforzar las medidas de vigilancia. La atención del país está puesta en el avance del proceso judicial, donde se espera que Bolsonaro reciba una condena significativa, que podría alcanzarlo hasta una sentencia de 40 años de prisión. Mientras tanto, la autoridad judicial mantiene la estricta vigilancia para impedir cualquier maniobra de fuga, en un momento clave para la estabilidad política de Brasil.
