La Administración Trump habría rechazado una propuesta de transición venezolana, mientras intensifica las acciones secretas para presionar al régimen de Nicolás Maduro.
La situación política y militar en Venezuela continúa siendo un foco de tensión internacional, con Estados Unidos adoptando una postura cada vez más activa y estratégica en la región. Se ha reportado que la administración Trump rechazó una oferta del gobierno venezolano para negociar una transición que duraría algunos años, diseñada con beneficios para compañías energéticas estadounidenses. Aunque en un principio se consideró la posibilidad de un diálogo, las decisiones recientes parecen orientar hacia acciones encubiertas para fomentar el cambio de régimen.
Los planificadores militares y la CIA han elaborado diversas opciones operativas, incluyendo ataques a infraestructuras relacionadas con el narcotráfico y posibles operaciones cibernéticas. En la práctica, estas medidas prevén sabotajes o campañas de desinformación que podrían ser implementadas sin la presencia de tropas sobre el terreno. La Casa Blanca mantiene abiertas diversas vías, y el presidente ha mencionado en privado su interés en detener el flujo de drogas, así como en explotar las reservas petroleras del país. Sin embargo, no hay una decisión definitiva sobre una intervención militar directa en este momento.
Este escenario se enmarca en un contexto de aumento en la presencia militar estadounidense en el Caribe, con la movilización de buques de guerra y operaciones que apuntan a presionar a Caracas. La estrategia también incluye designar al régimen de Maduro como organización terrorista para facilitar acciones legales y militares, en un momento donde la región vive una de sus mayores tensiones en años. La posibilidad de una operación de mayor escala todavía no ha sido descartada, pero el país busca mantener la presión en la forma de acciones no convencionales, en línea con su política de máxima presión.
