La administración estadounidense anuncia un acuerdo con empresas grandes para la venta de TikTok, buscando resolver la disputa con China sobre datos y seguridad.
Un avance importante en las negociaciones internacionales por TikTok se traduce en la confirmación de un acuerdo con un grupo de grandes empresas para la adquisición de la popular plataforma de videos cortos en Estados Unidos. La aplicación cuenta con aproximadamente 170 millones de usuarios en dicho país y ha sido centro de controversias por preocupaciones de seguridad y acceso a datos por parte de China. La noticia surge en medio de una tensión de meses entre las dos mayores economías del mundo, que buscan evitar una guerra comercial que podría afectar los mercados globales.
El anuncio fue realizado durante una conferencia en la Casa Blanca, donde las autoridades indicaron que existen interesados en adquirir TikTok, aunque no revelaron detalles específicos del acuerdo. Originalmente, la fecha límite para cerrar la venta o cerrar la plataforma era el 17 de septiembre; sin embargo, se extendió hasta el 16 de diciembre, garantizando mayor tiempo a ByteDance, la empresa matriz, para completar la transferencia de activos estadounidenses.
Este retraso en el proceso ofrece una ventana adicional para que ByteDance, que mantendrá una participación minoritaria del 19.9%, pueda cumplir con requisitos regulatorios y obtener aprobaciones del Congreso. La legislación vigente temía que Beijing pudiera acceder a información sensible, situación que llevó a aprobar leyes que exigen la desinversión total o parcial de la compañía en el mercado estadounidense.
La estructura del acuerdo prevé que la plataforma tenga un directorio principalmente compuesto por estadounidenses, incluyendo un miembro designado por el gobierno federal, una medida diseñada para reforzar la seguridad y la transparencia del servicio. La aprobación definitiva dependerá también del Congreso, controlado por republicanos, que mantiene en la mira la protección de los datos de sus ciudadanos.
Este proceso refleja la creciente tensión entre Estados Unidos y China en materia tecnológica y de seguridad nacional, además de ilustrar los esfuerzos por equilibrar el acceso a los avances tecnológicos con la protección de información sensible.
