La demanda de EE. UU. por el incumplimiento del tratado de aguas genera tensiones en regiones mexicanas clave ante niveles bajos en presas binacionales. En una confrontación que pone en riesgo el acuerdo bilateral de distribución hídrica, Estados Unidos ha exigido a México la liberación de 246 millones de metros cúbicos de agua antes del 31 de diciembre. La reclamación forma parte de una disputa en torno al cumplimiento del Tratado de Aguas Internacionales de 1944, que regula la distribución del Río Bravo. Hasta la fecha, México ha entregado aproximadamente 486 millones de metros cúbicos en 2025, pero los requerimientos de Estados Unidos apuntan a que la nación mexicana aún mantiene un saldo pendiente que supera los 800 mil acres-pie, cantidad equivalente a más de 1,2 mil millones de metros cúbicos si se consideran las conversiones. Este escenario adquiere mayor relevancia en un contexto de sequías recurrentes y bajos niveles en las presas Amistad y Falcón, ubicadas en Coahuila y Tamaulipas, que suministran agua a diversas regiones del sur de Estados Unidos. Hasta mediados de noviembre, estos embalses almacenaban menos del 25% de su capacidad, dificultando el cumplimiento de las cuotas pactadas. La dificultad en mantener los niveles de agua refleja tanto la presión por las necesidades agrícolas internas como la variabilidad climática que afecta la región. Este episodio se inscribe en una historia de tensiones por la gestión del recurso hídrico compartido, que ha sido fuente de conflictos y acuerdos en ciclos pasados, especialmente en años de sequía severa. La situación actual recuerda la importancia de fortalecer los mecanismos de cooperación y sostenibilidad en la gestión de los recursos naturales transfronterizos, especialmente en un escenario de cambio climático que exacerba las crisis hídricas. Hasta el momento, las autoridades mexicanas no han emitido una declaración oficial respecto a las recientes demandas de Estados Unidos, pero la situación podría tener imp
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