El presidente de EE.UU. intensifica su presión contra la autoridad monetaria, acusando a Cook de posibles fraudes y buscando cambios en el Fed.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aumentado sus presiones sobre la Reserva Federal (Fed), solicitando públicamente la renuncia de la gobernadora Lisa Cook. Estas declaraciones se producen en un contexto de tensión por la postura del banco central respecto a las tasas de interés, ya que la Fed se mantiene firme en su decisión de no reducir las tasas en medio de incertidumbres inflacionarias. La administración de Trump ha sembrado sospechas sobre la integridad de Cook, acusándola de falsificar documentos relacionados con hipotecas, aunque no hay confirmación de dichas acusaciones. La posible salida de Cook, una funcionaria con perfil moderado y ligada a los demócratas, abriría la puerta a una nominación que favorezca recortes en las tasas. Mientras tanto, la Fed continúa vigilante a las presiones políticas, con analistas atentos al discurso del presidente Jerome Powell en el simposio de Jackson Hole, donde se decidirá si hay movimiento hacia una política monetaria más flexible. La tensión refleja un escenario en el que el control político se entrelaza con las decisiones clave en la política económica estadounidense.
