Las principales automotrices estadounidenses expresaron su agradecimiento por las tarifas impuestas, argumentando que fortalecen la economía y la seguridad nacional.
La imposición de aranceles a las camionetas de tamaño mediano y grande fabricadas en México y Canadá ha generado reacciones distintas en la industria automotriz. Según declaraciones del propio expresidente Donald Trump, tanto General Motors como Ford mostraron su gratitud por estas medidas, argumentando que elevan la competitividad y fortalecen la economía estadounidense, además de considerarlas un componente clave para la seguridad nacional.
Las automotrices tienen importantes plantas de producción en México, como la de GM en Silao y la de Ford en Hermosillo, además de operaciones en Estados Unidos y Canadá. La decisión de Trump de aplicar estos aranceles se enmarcó en una estrategia para favorecer a la industria local, aunque también ha generado una significativa caída en los beneficios de GM, que experimentó una reducción del 56,6 % en su tercer trimestre, en parte debido a políticas relacionadas con los vehículos eléctricos y los aranceles.
Este contexto refleja una tendencia más amplia de protección de la manufactura interna y de los recursos nacionales, aspectos que resultan relevantes dado el impacto en la economía y en las decisiones de inversión de las principales compañías automotrices en Norteamérica. La apuesta por fortalecer la industria local, pese a las consecuencias económicas a corto plazo, busca mantener la soberanía tecnológica y comercial frente a mercados globales cada vez más competitivos.
