La escalada en las declaraciones entre Estados Unidos y Colombia pone en duda la cooperación en lucha contra el narcotráfico y complica la relación bilateral.
En un despliegue de acusaciones públicas, el expresidente Donald Trump afirmó que el actual mandatario colombiano, Gustavo Petro, dirige un país donde el narcotráfico se ha convertido en la principal actividad económica. Sostuvo que la producción masiva de drogas, en diversos cultivos, se ha expandido notablemente durante su gestión. Además, anunció la suspensión de todo tipo de ayuda económica destinada a Colombia, argumentando que tal apoyo ha sido utilizado para promover estos ilícitos y que la lucha contra el narcotráfico en el país sudamericano ha sido insuficiente. La decisión se produce en un contexto donde Colombia, que en 2023 recibió más de 740 millones de dólares en cooperación con Washington, ha visto un incremento del 70% en los cultivos de coca en los últimos años. La respuesta del presidente Petro fue enérgica, calificando las acusaciones de Trump como una muestra de ignorancia y resaltando que su gobierno ha tomado medidas para reducir la expansión de los cultivos ilícitos, con resultados positivos en los últimos años. La tensión entre ambos países refleja una compleja relación en materia de seguridad y cooperación internacional, que podría afectar futuras estrategias conjuntas en la región. La posición de Estados Unidos en relación con Colombia y su lucha contra el narcotráfico parece estar atravesando una fase de cambio, con posibles efectos adversos en la política exterior y la estabilidad regional.
