Un ciclón con vientos de hasta 250 km/h arrasó 14 municipios, causando destrucción masiva y movilizando a las autoridades locales y nacionales.
Un fuerte fenómeno meteorológico de alcance tornádico azotó la región de Paraná, en Brasil, causando una devastación significativa en múltiples municipios. Con vientos que oscilaron entre 180 y 250 kilómetros por hora, el evento natural provocó la caída de árboles, el colapsos de viviendas y el vuelco de vehículos en varias localidades. La comunidad de Río Bonito do Iguaçu fue la más afectada, con cerca del 90% de las casas dañadas y escenas que han sido comparadas con un escenario de guerra. Hasta el momento, las autoridades reportan al menos seis víctimas fatales y una cifra de más de 100 personas heridas, de las cuales aproximadamente 30 resultaron en condiciones graves o moderadas. La situación ha llevado al gobernador de Paraná, Ratinho Júnior, a activar la alerta máxima y desplegar recursos de emergencia, mientras que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ordenó el envío de equipos de rescate y ayuda humanitaria para atender a las familias afectadas. Las condiciones climáticas extremas siguen en alerta, con pronósticos que anticipan lluvias intensas y ráfagas de viento en las regiones cercanas de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, complicando los esfuerzos de recuperación y protección civil. La magnitud del daño en la zona ha generado una movilización urgente y coordinada de las instituciones para brindar ayuda y prevenir futuras tragedias en una temporada de tormentas severas en el sur de Brasil.
