La fuerte eyección solar del 11 de noviembre generó apagones, auroras inéditas y fallas en sistemas, elevando la alerta global por riesgos tecnológicos.
El pasado 11 de noviembre, el campo magnético terrestre sufrió una alteración sin precedentes debido a una intensísima eyección solar. Este fenómeno extremo, clasificado como una tormenta de nivel G4, representa una de las más fuertes registradas en 2025 y ha tenido repercusiones inmediatas en varias regiones del planeta. Se reportaron apagones en áreas urbanas, fallos en sistemas de navegación y la aparición de auroras boreales en localidades poco comunes, evidenciando la magnitud del impacto. Expertos en ciencias solares explican que la interacción de la radiación con la magnetósfera fue particularmente agresiva, desencadenando un caos magnético sin antecedentes recientes. La comunidad científica continúa investigando para determinar posibles daños en infraestructura eléctrica y telecomunicaciones, pues las perturbaciones generadas aún generan incertidumbre sobre los efectos a largo plazo. La actividad solar de esta magnitud subraya la importancia de fortalecer las medidas de protección ante eventos solares extremos, cuya frecuencia parece estar en aumento.
