La llegada de este potente ciclón genera evacuaciones, daños y miles de desplazados en el sudeste asiático, en medio de una recuperación aún frágil.
El tifón Kalmaegi tocó tierra en la costa central de Vietnam, azotando la región con vientos que alcanzaron los 150 kilómetros por hora. Este fenómeno meteorológico, considerado uno de los más destructivos del año, generó una respuesta de emergencia por parte de las autoridades locales, quienes implementaron evacuaciones masivas para salvaguardar a la población. La región ya enfrentaba una situación vulnerable tras una semana de lluvias intensas e inundaciones que dejaron al menos 47 muertos, además de causar daños en infraestructura, cortes de electricidad y la suspensión de vuelos. Aproximadamente 7,000 residentes en la provincia de Gia Lai fueron desplazados por precaución antes de la llegada del ciclón, cuya fuerza ha sido calificada como de enorme capacidad de destrucción por parte de funcionarios.
En paralelo, las inundaciones sin precedentes en Filipinas, atribuibles al cambio climático, dejaron más de medio millón de desplazados. El gobierno filipino declaró un estado de calamidad nacional para acelerar las labores de ayuda. La presencia de Kalmaegi ha evidenciado la vulnerabilidad de las naciones del sudeste asiático frente a eventos climáticos extremos, siendo el tifón más mortífero del 2025 y poniendo a prueba los sistemas de respuesta y rescate en la región. La situación refleja la urgencia de adoptar medidas de adaptación ante las crecientes amenazas climáticas en el área.
