Un sismo en el norte del país causó destrucción en viviendas y acumuló víctimas, además de impactar severamente la economía local.
Aproximadamente a la medianoche del 3 de noviembre, un terremoto de magnitud 6.3 azotó el norte de Afganistán, causando graves daños en infraestructuras y viviendas. La fuerza del sismo provocó el colapso de varios edificios, dejando a sus estructuras en escombros y afectando principalmente las áreas urbanas de Mazār-e Sharīf y otras localidades cercanas. La comunidad local y las autoridades reportan que los daños todavía no han sido totalmente cuantificados, pero advierten que el impacto en viviendas, vehículos y el entorno natural ha sido considerable, generando un impacto negativo en la economía del país. El sismo fue capturado en video por cámaras de vigilancia, mostrando momentos de pánico y la intensidad del movimiento sísmico. Hasta ahora, se registran al menos 20 fallecidos y más de 300 heridos, con cientos de personas aún desaparecidas, lo que ha llevado a los equipos de rescate a intensificar las operaciones. La historia geológica de Afganistán, ubicada en una zona sísmicamente activa, hace que estos eventos sean recurrentes y preocupantes, especialmente por las vulnerabilidades estructurales existentes en muchas de sus construcciones. La comunidad internacional observa con atención la respuesta del gobierno y la situación humanitaria que se desarrolla en las regiones afectadas.
