El Ministerio de Justicia enfrenta una inestabilidad interna tras intentos de remoción y disputas políticas que afectan decisiones clave en la administración pública.
El Ministerio de Justicia en Argentina ha experimentado una creciente inestabilidad debido a disputas internas que involucran a figuras clave del gobierno de Javier Milei. Aunque inicialmente se había planificado la salida del ministro Mariano Cúneo Libarona tras la celebración electoral, un llamado de su jefa de Gabinete, Karina, frenó esa decisión. El presidente Milei mostró apoyo para que Cúneo permaneciera en su puesto, motivado por los resultados electorales que mejoraron las perspectivas del gobierno y enfriaron cambios en el gabinete.
El llamado de Karina se centró en la intención de reemplazar a Cúneo por su viceministro, Sebastián Amerio, una figura con notable cercanía a la justicia y parte de la estrategia de algunos sectores internos para consolidar su influencia. La resistencia a estos cambios refleja las tensiones en un ministerio que ha adquirido una relevancia política inédita, especialmente por su rol en la selección de jueces para la Corte Suprema, fiscales y otros cargos judiciales, considerados de gran poder en la estructura institucional.
Por otra parte, el enfrentamiento interno también afecta al área de inteligencia, con movimientos que buscan desestabilizar al jefe de la SIDE, Sergio Neifertt, cercano al asesor Santiago Caputo. La situación refleja una lucha de poder que trasciende las decisiones administrativas, incidiendo directamente en la estabilidad del gabinete y en las relaciones con el peronismo, en medio de un escenario político que todavía está en proceso de definiendo su rumbo institucional y estratégico.
