El gobierno estadounidense lanza una tarjeta exclusiva para inversionistas extranjeros, que facilita la residencia mediante altos pagos y proceso acelerado.
Desde la Casa Blanca, las autoridades estadounidenses anunciaron la introducción de una nueva opción para quienes deseen obtener la residencia en Estados Unidos a través de aportaciones económicas relevantes. La llamada “Tarjeta Dorada” permite a inversionistas extranjeros gestionar su residencia con una inversión inicial de un millón de dólares, además de pagar una tarifa de procesamiento de 15 mil dólares. La solicitud se realiza en un portal web habilitado para este fin, prometiendo un proceso ágil que podría completarse en semanas, e incluye una entrevista y revisión de antecedentes.
Adicionalmente, se anunció la creación de una versión más exclusiva, la “Tarjeta Platino”, diseñada para ciudadanos extranjeros que inviertan cinco millones de dólares y puedan residir hasta 270 días en EE.UU. sin pagar impuestos sobre ingresos generados en otros países. Este programa busca atraer inversiones de alto nivel para reforzar la economía estadounidense, aunque también implica una evaluación exhaustiva del perfil del solicitante.
Este tipo de iniciativas reflejan una tendencia global donde los países incentivan la inversión extranjera a través de programas de inmigración preferencial. La estrategia responde a la necesidad de potenciar sectores económicos clave mediante capital extranjero, en un contexto de competitividad global por atraer residentes con perfiles económicos privilegiados.
El anuncio se enmarca en una política que favorece la inmigración basada en la inversión, un tema que ha generado debates sobre equidad y prioridad en la inmigración. La implementación de estos programas busca consolidar a Estados Unidos como un destino preferido para los grandes inversionistas internacionales, en un momento en que la economía mundial se recupera de desafíos recientes.
