Cientos de cráteres en la región desde 2024 amenazan áreas agrícolas, vinculados a la extracción excesiva de agua y sequías prolongadas.
En la provincia de Konya, ubicada en la región central de Turquía, se han reportado la aparición de más de 680 sumideros, en su mayoría abiertos desde 2024, cuando comenzaron a afectar extensas zonas agrícolas. Estos cráteres, que alcanzan aproximadamente 30 metros de diámetro y pueden llegar a cientos de metros de profundidad, han estado devorando campos de trigo y áreas de cultivo, obligando a los agricultores a evacuar las zonas afectadas. Hasta el momento, se han reportado 20 nuevos sumideros en diferentes puntos de la provincia a lo largo de 2025, evidenciando un incremento alarmante.
Aunque las causas exactas aún se investigan, expertos sostienen que el uso intensivo de bombeo de agua subterránea para riego ha reducido los niveles de agua freática en la región en más de 15 años, lo que ha generado una inestabilidad en el suelo y la formación de estoscráteres. La NASA confirma que en la actualidad, cerca de 1,850 áreas en la zona muestran signos de colapso inminente, poniendo en riesgo no solo la agricultura, sino también la seguridad de las comunidades.
Este fenómeno se enmarca en un contexto global donde el cambio climático intensifica fenómenos meteorológicos extremos y afecta los recursos hídricos. La sequía prolongada en regiones áridas y semiáridas, como Konya, agrava la presión sobre las cuencas hidrográficas, acelerando la formación de sumideros y otros colapsos terrestres que comprometen el desarrollo rural y la seguridad alimentaria.
