La incursión aérea sin precedentes causa múltiples víctimas y daños en varias ciudades, marcando una escalada en el conflicto.
En una ofensiva aérea sin precedentes desde el inicio de su invasión en 2022, Rusia desplegó más de 800 drones contra distintas regiones de Ucrania durante la madrugada. El ataque afectó principalmente la capital, Kiev, donde se registraron al menos dos fallecidos y numerosos heridos, además de ser la primera vez que la sede del gobierno ucraniano fue alcanzada por armas rusas. También se reportaron daños en ciudades como Odesa, Zaporiyia, Kremenchuk y Dnipropetrovsk, con impactos en viviendas, instituciones y espacios públicos. Los sistemas de defensa ucranianos lograron abatir cerca de 750 drones, pero la gran cantidad utilizada sobrepasó la capacidad de respuesta, dejando impactos en varias localidades. Esta acción ocurre en un contexto de intensificación de los enfrentamientos y genera una creciente presión internacional para fortalecer las sanciones y acelerar la entrega de armamento a Ucrania, con el objetivo de contrarrestar la escalada militar de Rusia. Reconocidos analistas advierten que estos ataques representan una grave escalada en la guerra, en medio de esfuerzos diplomáticos que aún buscan responder a estos desafíos.
