Las autoridades apuntan a un posible complot interno en el histórico robo de piezas valoradas en más de 100 millones de dólares en el Museo Louvre de París.
El 19 de octubre, un sofisticado robo en el Museo Louvre de París conmocionó a la comunidad artística y de seguridad. Un grupo de ladrones ingresó a la galería de Apolo utilizando un montacargas y rompió vitrinas instaladas recientemente, logrando sustraer nueve joyas del siglo XIX en minutos. La operación fue cuidadosamente planeada y ejecutada, con evidencia que sugiere un nivel elevado de organización. El valor estimado de las piezas robadas supera los 88 millones de euros, aunque su importancia histórica supera con mucho su precio monetario. Para facilitar su escape, los ladrones emplearon un montacargas equipado con una escalera gigante, lo que evidencia la planificación meticulosa. La fiscalía de París ha señalado que, aunque existe la intención de fundirlas, las joyas tienen un valor cultural y patrimonial que difícilmente puede ser cuantificado. En medio de la investigación, las autoridades consideran que el robo puede haber sido un trabajo interno, pues uno de los guardias de seguridad en turno mantenía contacto con los delincuentes. Como parte de la indagatoria, se están interrogar a todos los empleados del área de seguridad para determinar posibles vínculos. Los expertos aseguran que el robo revela las vulnerabilidades en la protección de las principales instituciones culturales y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad para evitar hechos similares en el futuro.
