La postura del monarca español destaca la preocupación global por la crisis humanitaria y pide acciones concretas para un alto el fuego y asistencia internacional.
El rey Felipe VI manifestó una profunda preocupación por la gravedad de la situación en Gaza, destacando la dificultad que tiene España en entender las acciones militares en esa región. En un llamado a la comunidad internacional, enfatizó la necesidad de no permanecer indiferentes ante la devastación y los ataques que han destruido hospitales, escuelas y refugios, además de ocasionar numerosas víctimas civiles y desplazamientos masivos. La situación en Gaza ha generado rechazo mundial, siendo calificada como aberrante y en contra de los principios humanitarios fundamentales. Además, el monarca hizo un vínculo con la historia sefardí de España, recordando las raíces que unen a su país con el pueblo de Israel, y remarcó que ese vínculo conlleva una responsabilidad ética. En su discurso, también solicitó que la ayuda humanitaria llegue con rapidez, que se establezca un alto el fuego con garantías para todos los involucrados y que los rehenes sean liberados. Afirmó que la solución definitiva debe basarse en las resoluciones de las Naciones Unidas y el reconocimiento mutuo de los Estados. La comunidad internacional está en la mira para actuar con urgencia y justicia en un conflicto que continúa afectando gravemente a la población civil.
