Congresistas, expertos y sectores productivos expresan apoyo y reclamos para fortalecer y ajustar el acuerdo trilateral en la próxima evaluación en diciembre.
En la primera audiencia pública de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), celebrada en Washington del 3 al 5 de diciembre, diversos actores mostraron respaldo al acuerdo, pero también plantearon propuestas para reforzar aspectos clave. Sector agrícola, industrial y social coincidieron en la importancia del tratado para la economía regional y señalaron la necesidad de implementar cambios profundos, especialmente en temas laborales, ambientales y sanitarios.
Históricamente, la revisión del T-MEC se presenta como una oportunidad para corregir deficiencias heredadas del TLCAN, que afectaron a comunidades y trabajadores en Estados Unidos. Congresistas como Josh Riley destacaron cómo la deslocalización de fábricas hacia México impactó en empleos locales, promoviendo un debate sobre la prioridad de proteger a la manufactura nacional y los derechos laborales.
El sector agrícola, que representa una de las fuerzas más firmes en la defensa del acuerdo, refirió la importancia de mantener a México y Canadá como mercados preferentes. Productores de maíz, trigo, frutas y hortalizas advirtieron sobre las riesgos que implicaría la pérdida de acceso preferencial, mientras que solicitaron extend er la vigencia del tratado hasta 2042 para garantizar estabilidad en sus operaciones.
Por su parte, las grandes empresas y expertos en seguridad económica expresaron su apoyo a la continuidad del acuerdo, resaltando que hasta la fecha, la inversión extranjera en Estados Unidos, que supera los 775 mil millones de dólares, y el aumento del comercio en la región son evidencias de los beneficios del T-MEC. Además, advirtieron que la fortaleza de Norteamérica depende de un acuerdo predecible y alineado con sus prioridades estratégicas, en un contexto de competencia global.
Este proceso de revisión refleja la voluntad de diversos sectores de adaptar el acuerdo a las necesidades actuales, entendiendo que un mercado fortalecido, con reglas claras y laborales, resulta fundamental para mantener la competitividad y la estabilidad económica en la región.
