La Secretaría de Marina retiró señales colocadas en la frontera, mientras se aclara si fueron instaladas por autoridades estadounidenses o civiles, en un área ambientalmente protegida.
Recientes acciones en la región fronteriza entre México y Estados Unidos revelaron la remoción de varios letreros que indicaban que el terreno era propiedad del Departamento de Defensa estadounidense. Estas señales, en inglés y español, advertían sobre restricciones de acceso, y su colocación fue documentada por un grupo ambiental que informó que algunos estaban instalados incluso dentro del agua, en una zona reconocida por su biodiversidad y presencia de especies en riesgo de extinción, como manatíes y tortugas marinas.
Tras la denuncia, las autoridades mexicanas comenzaron una revisión para determinar el origen de las señales, ya que no se halló confirmación de una relación oficial con alguna autoridad estadounidense, pese a que una dependencia del vecino país admitió haber contratado a un empresa para su colocación. La Secretaría de Marina retiró las estacas y aclaró que se están realizando consultas con el Consulado de México en Brownsville y con la Embajada de EE. UU. para delimitar con precisión los límites de la frontera en esa área. Además, la Secretaría de Relaciones Exteriores inició una revisión técnica conjunta con instituciones mexicanas para evaluar los mapas de frontera y determinar si hubo alguna alteración en los límites tradicionales.
Este episodio se suma a antecedentes de intrusiones en espacios marítimos mexicanos, como la denuncia por una plataforma estadounidense en noviembre pasado, que también dejó daños en el fondo marino, y refleja la importancia de cuidar zonas fronterizas con alta biodiversidad. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que ambos países están en proceso de aclarar el incidente y que se definirán con exactitud las áreas afectadas para garantizar el respeto de los límites territoriales.
