La disminución refleja dificultades económicas y cambios en el mercado laboral en Estados Unidos
En junio de 2025, las remesas que arribaron a México desde el exterior alcanzaron los 5 mil 201 millones de dólares, lo que representa una caída del 16.2% respecto al mismo mes del año anterior. Esta reducción, publicada por el Banco de México (Banxico), marca el tercer mes consecutivo de descenso en los envíos de dinero, evidenciando las dificultades económicas que enfrentan los migrantes mexicanos en Estados Unidos y las tensiones en la relación bilateral con Estados Unidos.
Las cifras oficiales muestran que este es el peor registro mensual desde 2012, lo que evidencia un deterioro en una fuente fundamental de ingreso para muchas familias mexicanas. En el primer semestre de 2025, los recursos enviados por los mexicanos en el extranjero sumaron 29 mil 576 millones de dólares, una disminución del 5.6% en comparación con los 31 mil 326 millones reportados en el mismo período de 2024. Este descenso indica una menor dependencia de estos recursos, aunque aún representan un pilar económico para el país, en particular para más del 5% de los hogares mexicanos que dependen de las remesas.
México continúa siendo la economía de América Latina que recibe mayores recursos de sus migrantes en Estados Unidos. Sin embargo, las tendencias recientes sugieren que la bonanza de remesas, que se extendió desde 2014 con un crecimiento sostenido, podría estar llegando a su fin. Entre 2013 y 2024, el monto total de remesas casi se triplicó, pasando de 23 mil 90 millones a aproximadamente 64 mil 746 millones de dólares. A pesar de ello, el volumen de migrantes en Estados Unidos se ha mantenido estable en torno a los 12 millones desde 2007, lo que indica que el descenso en las remesas no se debe a una disminución en la cantidad de migrantes, sino a cambios en sus patrones de envío.
Expertos señalan que la contracción en los envíos observada entre abril y junio de 2025 podría reflejar una reducción en la cantidad de migrantes que envían dinero desde Estados Unidos. La política migratoria y económica de Estados Unidos, particularmente las medidas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, han tenido un impacto en las remesas. Sin embargo, un análisis de BBVA indica que la principal causa es la menor incorporación de nuevos migrantes al mercado laboral estadounidense, lo que reduce la capacidad de envío de dinero a México.
Por otra parte, los estados mexicanos que más remesas han recibido en lo que va del año son Guanajuato, con 2 mil 604 millones de dólares; Michoacán, con 2 mil 597 millones; Jalisco, con 2 mil 509 millones; Chiapas, con 2 mil 39 millones, y Estado de México, con 2 mil 271 millones de dólares. En contraste, las entidades con menor dependencia de remesas son Baja California Sur, con 68 millones; Campeche, con 84 millones; Tabasco, con 163 millones; Quintana Roo, con 169 millones, y Colima, con 200 millones de dólares.
Los datos de los últimos 12 meses muestran una caída del 2.19% en las remesas respecto a los 12 meses previos, siendo esta la primera contracción anual desde enero de 2014 y la mayor desde octubre de 2013. Mientras tanto, las remesas enviadas por residentes en México al exterior aumentaron un 2.0% en junio, alcanzando un total de 113 millones de dólares. El superávit de la cuenta de remesas en junio fue de 5 mil 88 millones de dólares, menor que los 6 mil 96 millones reportados en junio de 2024.
La disminución en las remesas tiene efectos directos en el consumo interno. Gabriela Siller, directora de Estudios Económicos de Banco Base, advirtió que la caída en junio afectó la creación de empleos en el sector formal y, por ende, podría estar impactando el consumo. La importancia de estos recursos para la economía mexicana es significativa, pues representan un soporte fundamental para muchas familias y sectores económicos, por lo que su reducción en los últimos meses puede influir en el desempeño de diversos rubros.
Este escenario plantea una posible tendencia a la desaceleración en el ingreso de divisas que ha sido clave para sostener el crecimiento económico del país en los últimos años. La fiscalización, las políticas migratorias y las condiciones económicas en Estados Unidos continúan siendo factores determinantes en la dinámica de las remesas, que en los próximos meses podrían experimentar cambios importantes.
