Las incertidumbres legales y cambios en el sector energético retrasan la firma de un renovado tratado entre México y la Unión Europea, afectando la integración comercial.
El proceso de modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea enfrenta obstáculos significativos debido a las reformas judiciales en México y los cambios en el sector energético. Después de casi ocho años de negociaciones, las autoridades buscan cerrar la revisión del acuerdo que data de 2000, con la intención de firmar el nuevo marco hacia febrero. Sin embargo, aspectos pendientes como la reforma al poder judicial y la ley de amparo han generado tensión en las conversaciones. La incertidumbre sobre la estabilidad del sistema judicial mexicano ha alarmado al sector empresarial europeo, que ha propuesto establecer tribunales internacionales para resolver controversias, incluyendo opciones como los tribunales de arbitraje en París o en el Banco Mundial a través del CIADI. Estas propuestas no han sido bien recibidas por México, en medio de los cambios regulatorios relacionados con el sector energético, que han generado preocupación sobre la consistencia legal en el país. Este acuerdo representa un paso clave para fortalecer los lazos comerciales, especialmente en un contexto donde las tensiones comerciales globales y la diversificación de socios adquieren mayor importancia. México y la UE mantienen un interés firme en concretar una alianza que beneficie a ambas economías, pero persisten los desafíos internos y externos que deben superarse para lograrlo.
