La intensificación de operativos ha generado un notable descenso en la actividad laboral y un aumento en la preocupación comunitaria Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos han provocado un impacto significativo en la comunidad mexicana. Desde el 6 de junio, más de 500 migrantes mexicanos han sido detenidos en operativos que se han extendido a lugares antes no considerados, como iglesias, escuelas, centros de trabajo, establecimientos comerciales y hospitales. La estrategia de intensificación de las autoridades migratorias ha llevado a que algunos migrantes reduzcan sus actividades laborales y sociales. Artemio Arreola, representante de Casa Michoacán en Chicago, afirmó que las personas han disminuido su ritmo de trabajo y han dejado de realizar actividades recreativas y gastos extras. “Hacen lo mínimo posible, ya no las diversiones, las salidas extras ya no están ocurriendo”, dijo. El contexto se agravó con las declaraciones del expresidente Donald Trump, quien, tras su regreso a la Casa Blanca, anunció un plan de deportación masiva enfocado en migrantes con estatus irregular. Trump consideró que los migrantes habían "invadido" Estados Unidos y autorizó redadas en lugares que antes no estaban contemplados, como iglesias, escuelas, centros laborales, espacios públicos, comercios y hospitales. Se estima que alrededor de 11 millones de migrantes, principalmente mexicanos, están en riesgo de ser detenidos en cualquier momento y lugar. Carlos Arango, presidente del Frente Nacional de Inmigrantes en Estados Unidos, indicó que en sus más de 40 años de residencia no había visto redadas de esta magnitud. “No había ese tipo de redadas en las calles tan fuertes como se está dando hoy. Yo no lo había visto. Hoy hay un trato criminal”, afirmó. En particular, el centro de detención Alligator Alcatraz, en Florida, ha recibido casi un centenar de migrantes mexicanos, quienes enfrentan condiciones que, según Arango, parecen de “centros d
Temas:
