La movilización de jóvenes de la generación Z contra el gobierno y el Congreso derivó en enfrentamientos y acciones de violencia en Lima.
En Lima, una protesta masiva liderada por jóvenes de la generación Z se convirtió en un episodio de violencia tras la presencia de demandas sociales y políticas. La manifestación, que ocurrió en respuesta al descontento por el aumento de la delincuencia, el cierre del Congreso y la renuncia del presidente, culminó en enfrentamientos cuando los manifestantes intentaron avanzar hacia las instalaciones del Parlamento.
Los disturbios dejaron un saldo trágico, con una persona fallecida y más de cien heridos, además del uso de violencia por parte de algunos infiltrados. La fiscalía ha iniciado una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias de la muerte, que fue registrada en un video donde un civíl armado disparó contra un manifestante. Se recolectan evidencias de video y balísticas en la escena, en un esfuerzo por esclarecer la responsabilidad.
Asimismo, organizaciones de derechos humanos señalaron que la víctima, identificada como Eduardo Ruiz, fue alcanzada por un disparo presuntamente realizado por un oficial policial vestido de civil. Las autoridades policiales aseguraron que las cámaras y videos de la municipalidad permitirán identificar a quienes hayan manipulado la situación, prometiendo actuar con rigor contra cualquier infiltrado que instigue el caos.
Durante la protesta, los manifestantes también quemaron banderas y objetos frente al Congreso, un símbolo de su rechazo hacia una institución que consideran corrupta y desacreditada. La represión policial fue inmediata, con el despliegue de bombas lacrimógenas para dispersar a los asistentes y detener posibles enfrentamientos mayores.
El movimiento, marcado por un fuerte reclamo social, refleja el profundo desencanto de los jóvenes con la situación política y seguridad en el país, y evidencia la creciente tensión social en Perú en medio de un contexto de crisis institucional.
