La represión del régimen iraní deja cientos de muertos y miles de detenidos, en medio de movilizaciones masivas.
En Irán, las protestas que comenzaron hace 15 días han escalado a una crisis de gravedad. La represión oficial ha dejado más de 538 muertes, con cientos de manifestantes y oficiales de las fuerzas de seguridad entre las víctimas. La censura y el bloqueo informativo dificultan conocer la extensión real del conflicto, pero organizaciones independientes alertan sobre una masacre en marcha. La movilización social nació contra el aumento del costo de vida, pero rápidamente se convirtió en un rechazo total al régimen teocrático liderado por el ayatolá Ali Khamenei, en el poder desde 1989. La violencia desata un clima de tensión internacional, con países como Estados Unidos y países europeos exigiendo respuestas y denunciando los abusos. La historia reciente de Irán muestra que estos movimientos pueden marcar un punto de inflexión en su política interna, aunque el régimen responde con dureza. La comunidad internacional mantiene la vigilancia, mientras los ciudadanos iranies enfrentan una situación cada vez más peligrosa.
