La colaboración entre ambos países avanza en la gestión del agua del Río Bravo, con expectativas de mayor cumplimiento y cooperación. El cumplimiento de las cuotas de agua establecidas en el Tratado de Aguas de 1944 continúa siendo un tema central en la relación entre México y Estados Unidos. La normativa exige a México suministrar un promedio anual de 432 millones de metros cúbicos del Río Bravo, acumulando aproximadamente 2,1 mil millones de metros cúbicos en un ciclo de cinco años. Para octubre de 2025, México debe haber entregado cerca de 1,6 mil millones de metros cúbicos, un volumen que ha generado reclamos por parte de Estados Unidos debido a las dificultades en el cumplimiento. En recientes reuniones en Palacio Nacional, altos funcionarios de Estados Unidos expresaron su satisfacción con los avances en la gestión de los recursos hídricos compartidos. El Departamento de Estado agradeció la colaboración mexicana y manifestó un tono optimista respecto a la posibilidad de lograr progresos mayores en la resolución de temas relacionados con el agua. Además, el representante del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental destacó que la cooperación bilateral fortalece la seguridad y prosperidad de ambas naciones, con énfasis en garantizar el acceso de Estados Unidos a los recursos hídricos necesarios de México y en resolver obstáculos comerciales y de gestión. Por su parte, la Administración mexicana ha señalado que la entrega de agua se realiza en la medida de las capacidades, con un rango proyectado de entre 400 y 518 millones de metros cúbicos, en función de la temporada de lluvias, lo que ayuda a saldar las deudas pendientes en materia hídrica entre ambos países. Estas acciones reflejan un compromiso creciente por mantener una relación de colaboración efectiva en torno a un recurso vital y escaso. El contexto actual evidencia que la cooperación bilateral en la gestión del Río Bravo es crucial para evitar conflictos y promover un uso equitativo y sostenible de sus
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