La participación del mandatario en un evento internacional no comunicada oficialmente genera inquietudes en Paraguay, mientras se destaca su respaldo en los esfuerzos por la estabilidad en Medio Oriente.
El presidente Santiago Peña viajó de manera inesperada a Egipto para participar en la Cumbre de la Paz celebrada en Sharm el Sheikh, un encuentro que reunió a líderes mundiales y que abordó la reciente firma de un acuerdo para poner fin a las hostilidades en Gaza. La presencia del mandatario coincidió con su participación en una visita oficial a Italia, pero su traslado a Egipto no fue formalmente notificado a las autoridades legislativas, generando inquietudes en Paraguay sobre la transparencia en la gestión diplomática.
La cumbre contó con la presencia de figuras internacionales destacadas, incluyendo a varios jefes de Estado y representantes de organismos supranacionales, además de la invitación directa a Peña por parte del expresidente estadounidense Donald Trump. Durante el evento, se lograron avances significativos, como la liberación de rehenes y el acuerdo para reducir la tensión en la región, avances que son vistos como pasos cruciales para la pacificación en Oriente Medio.
Este acto también refuerza la postura del gobierno paraguayo en política exterior, alineada con los intereses de Estados Unidos y en apoyo a Israel en el conflicto. Peña expresó su reconocimiento a la invitación y destacó que su participación refleja un compromiso con la estabilidad global, además de consolidar la relación del país con actores internacionales en un escenario que busca promover el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. La polémica por la falta de comunicación oficial subraya la necesidad de mayor transparencia en decisiones de alta diplomacia.
