El mandatario visitaba Cañar para inaugurar una planta de agua cuando fue atacado por manifestantes; las autoridades ya investigan el suceso.
El presidente de Ecuador resultó ileso tras un intento de agresión contra su caravana durante una visita oficial en la provincia de Cañar, ubicada en la zona sur del país. Durante el recorrido, varios objetos impactaron contra los vidrios del vehículo presidencial, y testigos reportaron gritos de advertencia por parte de quienes acompañaban al mandatario. Las imágenes de la escena revelan un enfrentamiento en medio de una protesta de manifestantes, en su mayoría pueblos indígenas vestidos con trajes tradicionales, que arrojaron piedras y palos mientras la delegación avanzaba por la carretera. La visita del jefe de Estado fue para habilitar una planta de tratamiento de agua, un proyecto que busca mejorar el acceso a servicios básicos en la región. Posteriormente, el mandatario participó en un acto público en la ciudad de Cuenca, a unos 70 kilómetros de distancia, donde reafirmó su compromiso de mantener la estabilidad y garantizar la seguridad en medio de las protestas.
Este incidente se produce en un contexto de protestas masivas iniciadas desde septiembre, motivadas por la eliminación del subsidio al diésel, que provocó un aumento en el costo del combustible y afectó a varias comunidades rurales. La medida forma parte de las políticas económicas del gobierno para buscar financiamiento externo y mejorar las finanzas públicas, pero ha generado un rechazo profundo en sectores vulnerables y organizaciones indígenas, que han convocado movilizaciones en varias provincias. La policía y las fuerzas de seguridad han incrementado su presencia en las zonas afectadas, y las autoridades aseguran que investigan la tentativa de atentado como un acto que podría considerarse terrorismo, con penas que podrían llegar a los 30 años de prisión. Hasta ahora, cinco personas han sido detenidas en relación con el ataque.
La situación refleja la complejidad política y social que atraviesa Ecuador en estos momentos, en medio de un clima de tensión entre el gobierno y diversos grupos sociales que exigen soluciones inmediatas a sus demandas. La capacidad del Estado para mantener el orden y avanzar en sus reformas será clave para restablecer la confianza pública y garantizar la paz social en las próximas semanas.
