Una obra valorada en más de 600 mil euros fue confundida por una portera peruana con un espejo, evitando su desaparición y aclarando un error logístico en Madrid.
En un incidenté que resaltó la importancia de la atención en la manipulación de obras de arte, una portera peruana fue fundamental para prevenir un posible robo en Madrid. La mujer, identificada como Dolores, trabajaba en un edificio en el distrito de Chamartín cuando recibió un paquete que contenía un valioso cuadro de Pablo Picasso, titulado “Naturaleza muerta con guitarra”. La obra, con un valor superior a los 600 mil euros, estaba en tránsito para una exhibición en Granada.
El paquete fue olvidado en el portal del edificio por los transportistas, lo que llevó a Dolores a pensar que era un pedido extraviado de algún vecino, especialmente porque el marco de la obra parecía un espejo. Por precaución, decidió resguardar el paquete en la portería, sin sospechar su importancia real hasta que las autoridades llegaron semanas después.
A casi un mes del incidente, la policía intervino en su vivienda y esclareció que la obra no estaba en riesgo de ser sustraída, sino que se trataba de una confusión con un envío perdido. La empresa responsable del transporte admitió su error y la obra fue entregada a los organizadores del evento en Granada, evitando así un posible delito.
Este suceso refleja la importancia de los protocolos en el transporte de obras artísticas y subraya cómo la atención ciudadana puede prevenir hechos de mayor gravedad. La historia también trae a la reflexión la necesidad de capacitar al personal en la manipulación adecuada de piezas valiosas y en la detección de objetos similares que puedan generar confusiones.
