Aunque Perú mantiene su postura de respetar la inviolabilidad de las instalaciones diplomáticas mexicanas, recientes acciones judiciales complican las relaciones entre ambos países.
Perú ha confirmado su intención de respetar las inmunidades diplomáticas mexicanas en medio de una delicada crisis diplomática. Esta postura se mantiene pese a que un tribunal peruano ordenó la detención preventiva de la exfuncionaria mexicana, quien cuenta con asilo político en México. La decisión judicial también emitió una alerta internacional que complica cualquier intento de otorgar un salvoconducto para su traslado, incrementando las tensiones entre las dos naciones. La tensión se agravó en noviembre de 2025, cuando México concedió asilo a la exfuncionaria tras su liberación, lo que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas del gobierno peruano. La decisión peruana de respetar la inmunidad evita acciones coercitivas, como el ingreso forzado a propiedades diplomáticas, en línea con las obligaciones internacionales establecidas en la Convención de Viena, que busca salvaguardar la seguridad y la inviolabilidad de las misiones diplomáticas. En el contexto regional, las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro reforzaron la tensión, advirtiendo que retiraría su misión diplomática si Perú atacaba la residencia de la embajada mexicana en Lima. La postura peruana refleja un compromiso con el respeto a los derechos diplomáticos, aunque las acciones judiciales recientes generan un escenario de alta complejidad en las relaciones internacionales de la región.
